miércoles, 19 de enero de 2011

Amo los días como hoy.


Día lluvioso, cielo gris, el sonido de pequeños truenos en gestación, el aire fresco que entra por la ventana… nada más lindo y relajado, ideal para quedarse un ratito más en cama. Por lo cual, la verdadera justificación de mi llegada tarde al trabajo.


Corro con suerte, mi celular no sonó, nadie se dio cuenta de la hora de mi llegada.
Estos días así me llevan a la reflexión. Ahí es donde entro en conflicto con muchos planteos de mi vida, pero me limito a simplemente mirar cada tanto por la ventana y llenarme de esa frescura que mágicamente me cambia la cara.


Anoche en charlas con unos amigos, me veo y me siento estancada. Si, estancada en la facultad, en el trabajo, en mi vida y así. A veces quisiera cambiar y me falta voluntad, otras, me faltan ganas de cambiar. Y en ese vaivén de pensamientos encontrados me encuentro los días como hoy. Porque en estos días pienso todo lo que me gustaría hacer, todo lo que me gustaría estar disfrutando más de la vida y no estar encerrada en esta oficina. Pienso todo lo que haría un día como hoy. En como me gustaría salir de este trabajo, tomarte de la mano y caminar por donde no conozcamos, donde no importe por donde vayamos, donde vamos, que hora es o lo que tengamos que hacer después. Donde simplemente tus ganas y las mías nos lleven y que ese viento y esa lluvia nos condecore a su modo. Sentirte empapada, posar mis labios sobre los tuyos y sonreír. Y de esa manera, sentirme feliz… y es así, los días como hoy, me siento así. Con ganas de que no estuvieras tan lejos, con ganas de escapar y de vivir.

No hay comentarios:

Publicar un comentario